Nuestra Historia

Menos, pero mejor.

Aleracor nació de una idea sencilla, casi terca: que tener menos —pero bueno, bien elegido y hecho para durar— es una forma de libertad.

Estamos rodeadas de armarios que rebosan y no tienen nada que ponerse. De piezas que parecen ligeras y, en cuanto aprieta el calor, incomodan. De cosas pensadas para durar una temporada y una foto. Nosotras queríamos lo contrario.

De dónde viene el nombre

Del alero, esa línea de sombra de las casas del Mediterráneo: el umbral tranquilo entre el sol y el refugio, entre la playa y la vida. Y de cor, corazón. Aleracor es eso —lo esencial, hecho con cuidado—, para ese punto medio en el que transcurre casi todo tu verano.

Cómo elegimos

No lanzamos cientos de referencias cada semana. Elegimos pocas, y las elegimos bien. Buscamos materiales que respiran y envejecen bonito —lino, algodón, piel, rafia—, formas que favorecen sin apretar, y piezas que van de la arena a la ciudad sin que tengas que cambiarte. Si no lo llevaríamos nosotras, no entra.

Nuestra promesa: sin sorpresas

Creemos que la confianza se gana con honestidad, no con marketing. Por eso te contamos cómo se comporta cada material, cómo cuidarlo para que dure, y te damos las medidas reales en centímetros —no una talla vaga—. Preferimos que aciertes a la primera antes que venderte de más.

Por entregas, no por prisas

Trabajamos por colecciones limitadas, nuestros drops, cada una pensada con calma. No hacemos saldos desesperados: hacemos piezas para que te quedes años, no días.

Bienvenidos a Aleracor.